A veces el cine nos devuelve la fe en lo que significa estar vivos.

A veces, dos personas viajan miles de kilómetros a través de carreteras inseguras, cruzando fronteras políticas, para estar en una sala de cine con extraños que se convertirán en hermanos. Y eso, simplemente, es lo más hermoso que puede suceder.

Eso fue lo que sucedió el viernes por la tarde en El Ojo Maya | Festival Internacional de Cine del Mundo Maya, cuando dedicamos una jornada especial al cine guatemalteco.

Fue el día que entendimos profundamente por qué es importante que Guatemala esté aquí.

Chiapas y Guatemala: Una Historia Que Siempre Estuvo Ahí

Realizar un festival de cine en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, inevitablemente significa mirar hacia Guatemala.

Nos une la historia. Nos une la cultura. Nos unen las raíces mayas que fluyen por ambos lados de una frontera que es, en realidad, apenas una línea arbitraria trazada en papel hace siglos.

Compartimos memoria. Compartimos lenguas. Compartimos las mismas luchas sociales y humanas que atraviesan nuestra región.

Por eso, desde esta primera edición de El Ojo Maya, era fundamental dedicar una tarde exclusivamente a mostrar cine guatemalteco. Porque hablar del Mundo Maya sin Guatemala sería como hablar del cielo sin mencionar las estrellas.

El cine guatemalteco vive un momento extraordinario. Nuevas directoras, directores, cortometrajes, largometrajes y propuestas independientes están construyendo voces propias dentro del cine latinoamericano contemporáneo.

El cine del Mundo Maya no debe entenderse desde divisiones nacionales, sino desde una comunidad cultural e histórica compartida.

La Ausencia Que También Nos Enseñó

Uno de los momentos más difíciles de la jornada fue la ausencia de Eddy Gamboa, director y productor del cortometraje ganador Ley Fuga: hueso duro de roer.

Eddy tenía planeado acompañarnos presencialmente en el festival. Pero la situación de violencia e inseguridad que actualmente se vive en parte de la frontera entre México y Guatemala lo hizo cambiar de decisión.

Recibió recomendaciones claras de no viajar por tierra. El riesgo era real. Finalmente, decidió no realizar el trayecto.

Lamentamos profundamente no haber podido recibirlo. Pero entendemos completamente la situación. Y esperamos que en futuras ediciones pueda acompañarnos presencialmente.

Cuando el Cine Intersecta con la Realidad

Su ausencia nos recordó algo fundamental: el cine no puede separarse de las realidades sociales de nuestras regiones. La violencia que mantiene separados a cineastas de sus festivales, la inseguridad que divide territorios, la realidad brutal de vivir en zonas de frontera.

Y es precisamente por eso que es tan importante seguir construyendo puentes culturales, seguros y solidarios entre nuestros territorios. Porque el cine debe ser uno de esos puentes.

David Pac y Norma: Un Viaje de Amor Por el Cine

Pero a pesar de las dificultades, llegó alguien. Alguien que hizo el viaje.

David Pac, director cinematográfico guatemalteco emergente, asistió acompañado de su mamá, Norma, para presentar su cortometraje Graffiti.

El viaje que realizaron no fue sencillo.

Ante la situación de inseguridad en carretera, tuvieron que viajar primero a Ciudad de México. Luego volar hacia Tuxtla Gutiérrez. Finalmente, trasladarse hasta San Cristóbal de Las Casas.

Todo un odyssey logístico. Todo por poder compartir una película.

Ese esfuerzo tiene un enorme valor para nosotros.

No solo porque vieron la necesidad de estar aquí. Sino porque su presencia representó un gesto de confianza, de compromiso, de amor genuino por el cine. De fe en que una película, en una sala oscura, con extraños que se vuelven hermanos, importa.

Momentos de Comunidad: La Jornada Guatemalteca

David Pac: Una Joven Voz del Cine Guatemalteco

Durante la conversación con el público después de la proyección, David compartió su historia.

Comenzó a hacer cine desde los 16 años.

Hoy, mientras está por concluir sus estudios cinematográficos, ya ha logrado algo que habla del enorme potencial de su trayectoria creativa: contar con la participación de la primera actriz María Rojo en su cortometraje Graffiti.

Ese detalle sorprendió al público. Porque no es menor: una actor de esa talla trabajando con un realizador emergente.

Abrió una conversación genuina sobre el proceso creativo, los retos de producir desde Guatemala, la importancia de seguir impulsando nuevas voces del cine centroamericano, la inseguridad, la esperanza, la fe en el cine.

David también compartió que actualmente está trabajando en nuevos proyectos. Lo que confirma que estamos frente a un joven realizador con una mirada en crecimiento, con mucho camino por delante.

Desde El Ojo Maya, nos alegra profundamente haber podido recibirlo y ser parte de este momento de su trayectoria.

Cuando las Historias Se Reconocen Entre Sí

Algo profundo sucedió durante la jornada guatemalteca de El Ojo Maya. No fue solo una programación cinematográfica. Fue un espejo. Un encuentro donde el público se dio cuenta de que las historias de Guatemala son las historias de México. Que el dolor es el mismo. Que la resistencia es compartida.

Philippe Goyvaertz con "The Alibi, Story of a Transclass Maya", largometraje documental ganador de la jornada, nos mostró los problemas reales de Guatemala con una claridad que hizo que la audiencia chiapaneca se reconociera en esa realidad. Porque esos son nuestros problemas también. Porque esa es nuestra gente también.

Eddy Gamboa, aunque ausente, dejó su marca con "Ley Fuga: hueso duro de roer", el cortometraje de ficción ganador, que nos recordó una verdad incómoda: hemos sufrido de conquistadores. Tanto Guatemala como México cargan el mismo legado colonial, la misma herida histórica, la misma lucha por recuperar nuestras voces después de siglos de silencio impuesto.

Y entonces llegó "Ukemik Uk'aslemalil Utatlán", el cortometraje documental guatemalteco ganador, y nos demostró con toda su fuerza que las voces, las historias, los pueblos de Guatemala y México no son separados por una frontera arbitraria. Son hermanos. Son la misma lucha. Son el mismo Mundo Maya que respira en ambos lados de una línea que nunca debió existir.

En esa tarde, mientras los tres filmes ganadores se proyectaban, algo se hizo claro: no estábamos viendo películas de diferentes países. Estábamos viendo el retrato de una comunidad. Una sola historia contada desde múltiples voces. Una verdad que trasciende fronteras políticas porque la verdad del sufrimiento, de la memoria, de la resistencia, no respeta divisiones humanas.

Las Fronteras No Existen Para el Cine

A veces olvidamos que las líneas que separan países son construcciones políticas. Abstracciones. Convenciones humanas.

Pero el arte rara vez entiende de fronteras.

Eso fue exactamente lo que se sintió durante esta tarde dedicada a Guatemala: una comunidad de personas compartiendo historias, emociones, conversaciones y esperanza desde una raíz cultural común.

Desde El Ojo Maya, creemos profundamente que el cine puede convertirse en un puente entre territorios que históricamente han estado conectados mucho antes de que existieran las divisiones modernas.

Por eso era tan importante para nosotros que Guatemala estuviera presente en esta primera edición.

No solo como una selección de películas. Sino como un encuentro genuino. Como una jornada donde se entiende que el Mundo Maya no se divide por líneas en mapas, sino que florece en la conexión entre las personas.

Gracias, David y Norma

David y Norma, queremos que sepan que el esfuerzo que realizaron para estar aquí no pasó desapercibido.

Viajaron miles de kilómetros. Enfrentaron inseguridad en carreteras. Hicieron lo imposible por estar en una sala de cine con gente que no conocían.

Y eso, para nosotros, significa todo.

Su presencia ayudó a fortalecer algo esencial para este festival: que el cine del Mundo Maya pueda encontrarse, dialogar y crecer como comunidad sin temor a las fronteras.

Gracias por recordarnos que el cine es un acto de fe. Que vale la pena atravesar cualquier obstáculo para compartir una película. Que la comunidad cinematográfica es más fuerte que cualquier división política.

Esperamos que esta sea apenas la primera de muchas visitas, colaboraciones e historias compartidas entre Guatemala y El Ojo Maya.

No hay fronteras para el cine.
Solo hay historias que merecen ser contadas.
Y personas dispuestas a cruzar cualquier distancia para escucharlas.

Gracias, David y Norma.
Bienvenidos a casa.

Más Información

El Ojo Maya | Festival Internacional de Cine del Mundo Maya
📍 San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
📧 hola@elojomaya.org
🌐 www.elojomaya.org