La jornada del sábado por la tarde en El Ojo Maya confirmó algo que ha quedado muy claro durante esta primera edición del festival: el cine del Mundo Maya no pertenece a un solo género, una sola estética o una sola manera de contar historias.

Durante esta programación convivieron el terror, la animación, el cine ambiental, el duelo, la ciencia ficción especulativa y las narrativas profundamente humanas, demostrando la enorme diversidad creativa que existe actualmente dentro del cine independiente realizado desde el sureste de México y Centroamérica.